IslasCoronado

Wednesday, August 31, 2005


Ilustración: Mónica Arreola




Don Ulises



I

G D C G
Mi nombre es don Ulises, del desierto de los Cirios
G D C G
He sido buceador de peces y sueños, he lanzado redes en busca de tesoros
G D C G
Y muchos encontré pero ninguno como el silencio de la Penny
G D C G
O los ojos cambiantes de Yenuén, joyas místicas de mis navegaciones.

Anduve varios mares en el mundo y en muchas islas anclé mi cabeza
Vientos volaron la mente de mi juventud y tormentas hicieron hondas mis arrugas
Pocos, casi ninguno, es más, nunca tuve patrón. Siempre comí lo que la mar me regalaba
A veces lo compartí con músicos, mujer y soledad, por eso ahora los comparto con ustedes:

(Coro)

D G
Vivo frente a las Coronado, islas que son mujeres
D G
Las presencias bellas de mi reinado, trozos de mi corazón y padeceres
C G
Islas que han sido salvajes, parajes de olas en sana paz
D C G
Ora resultan esclavas con herrajes, en su vientre un extraño tanque de gas.


III

Andancia de vago nunca tuve, siempre seguí el rumbo de los astros
Alguna vez recuerdo que en tierra me casé, pero mar adentro extrañaba sus labios
Siempre respeté la vida donde hube, nunca lastimé a nadie donde estuve
Soy como el guardián del ángel de mi guarda, ella me protege y yo le cuido la espalda.

(Coro)


Tomás DiBella

Doña Penny

Pesan mucho las horas
sin tu cariño,
sin el grato perfume
con que erizas mi piel
y el paisaje marino
de tu mirada honda;
pesa mucho la vida
cuando te vas.


Te vas
a pescar a otros mares,
con tu arte y tu parte,
y me dejas atrás.
sola,
como siempre, esperando,
segura que muy pronto
volverás, volverás.

Ulises, dónde vas;
adónde!

adonde el mar te lleve
mi cariño de ave
seguirá el mismo rumbo
que tu red de pescar.

Adonde el mar te lleve
te alcanzarán los besos
que a los rizos del agua
regalé para ti;

adonde el mar te lleve
seré la estrella guía
que a través de la noche
oriente tu regreso

mi profunda esperanza
será tu protectora,
los remos de la barca
en la que volverás.

Ulises, volverás;
adónde!

volverás
a este puerto seguro,
a mi cuerpo seguro,
a mi cuerpo desnudo,
ansioso por la espera.

Vendrás
desde el agua distante
con el cuerpo cansado,
herido por la sal.

Volverás
a tejer en mis noches
tus canciones de nube
y tus caricias de ala.

Vendrás con la memoria,
inquieta, de tus pasos
al bálsamo de abrazos
que guardo para ti.

Ulises, volverás;
adónde!

vendrás del horizonte
con la piel encendida
llenándome la vida
nuevamente de ti.


Alfonso García Cortez

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