IslasCoronado

Wednesday, August 31, 2005

Islas coronado (escenario)

En la región más septentrional de la península de Baja California, frente al mar del Pacífico, se encuentra el pueblo de Yunuén. Mar adentro, a unos trece kilómetros de distancia, se encuentran cuatro islas, las Coronado.En el pueblo ribereño de Yunuén encontramos La Playita, una fonda atendida por Don Ulises, quien nació en el Desierto de los Cirios y que, cuando joven, navegó incluso hasta Alaska en la pesca de salmón y cangrejo gigante. Ahora, Don Ulises es un pescador retirado y un gran conversador; todo el día platica con los parroquianos de sus viajes a las islas, las aventuras en alta mar.Ulises tiene un amigo, don Kili Wah Wah, un indio que vive en la sierra entre Mexicali y Tecate, y con el cual comparte los conocimientos de la herbolaria, la sabiduría familiar, la filosofía para conservar flora, fauna y los amigos, así como las historias antiguas de mares y montañas. Cada solsticio y equinoccio intercambian viandas y licores: Ulises lleva atún ahumado, sardinas, vinos, langostas, pulpos y caracoles; don Kili Wah Wah ofrece piñones, licores fuertes, harinas de trigo, leña de manzanita, salvia y sábila.Don Ulises atiende La Playita junto con su esposa, doña Penny, una mujer silenciosa y excelente cocinera sinaloense. Doña Penny es muy callada, muy silenciosa. Sin embargo, sin querer, una tarde arponeó el corazón de Ulises, y aunque él siguió navegando por mares lejanos, islas de ensueño, puerto sin nombre, siempre, como héroe griego, regresaba a Penny porque ella es su diosa, su pretexto mortal, su astrolabio, su salvavidas.Ni Doña Penny ni Don Ulises saber leer o escribir, pero saben descifrar las nubes, el oleaje del mar, el vuelo de las gaviotas, el viento al pasar por las palmeras. Nunca tuvieron hijos, la infertilidad les cayó como una ola gigantesca, pero una tarde de verano, cuando Ulises regresaba de la pesca en las Islas Coronado, encontró a una sirenita a la deriva a quien adoptaron y bautizaron con el nombre de Yunuén, que significa la Diosa del Mar. Pero más fuerte que las mandíbulas del tiburón es el deseo. Ahora es feliz con sus mujeres: sus reinas son Doña Penny, la sirena Yunuén y Naomi que es un ángel.Yunuén es una hermosa sirena, hija adoptiva de Ulises y doña Penny, que nació en una de las islas Coronado. Tiene los ojos del color del mar, es decir, le cambian durante el transcurso del día y la noche, a veces son verdes, a veces azules, o grises, o negros, o azul añil, etc. Ayuda en la fonda a sus padres atendiendo a los clientes mientras va de aquí allá en su silla de ruedas. Mientras el resto de las mujeres menstrúan en luna llena, a Yunuén se le transforma la cola iridiscente y escamosa en unas hermosas piernas. Una de esas noches de luna llena, cuando tenía 16 años, se embarazó de la unión con Angelo, un músico de origen huasteco e italiano y tuvieron una hija, a quien bautizaron con el nombre de Naomi. Ángelo es músico ambulante y toca en las palapas, las fondas y en la terraza de la Playita; músico de padre italiano y madre de la huasteca, que toca cualquier instrumento: acordión, armónica, guitarra, violín, banjo, piano, etc. Desde la adolescencia está enamorado de Yunuén, y aunque no están casados ni viven juntos, los dos se son fieles, y se reúnen tres o cuatro noches durante el plenilunio para hacer el amor. A la hija le puso el nombre de Naomi, no porque le recordara a alguien sino porque, como músico, le gustaba el sonido musical del nombre.Naomi es una adolescente que le gusta cantar y bailar; es ecologista de corazón y puede identificar fácilmente todas las constelaciones del cielo septentrional. Los gatos y la televisión le provocan fuertes alergias. En una ocasión llegó un tatuador de Los Angeles por un caldito siete mares y se ofreció a tatuar unas alas de ángel en la espalda de Naomi. Ahora, cada plenilunio, las alas se vuelven realidad y Naomi vuela a ratitos sobre la playa iluminada por la luz lunar.Naomi ahora es una joven rebelde que, al igual que su madre, durante las noches de luna llena transforma su cuerpo y su corazón. Hace protestas contra Mister Paul E Famus, un tuerto extranjero que mira con su ojo bueno lo malo solamente, y que además es dueño de una compañía extranjera que está construyendo una fábrica de humo y gas en la mayor de las Islas Coronado, la isla donde nació Yunuén, su madre.Esta es la historia de las Islas Coronado, en donde todos son ángeles.




Roberto Castillo

1 Comments:

  • At 6:24 PM, Anonymous alejandro a zeleny said…

    Miles de mundos nos habitan el mundo, sólo es cuestión de darnos cuenta, tiempo y paciencia, para aspirar tal vez un poco del aura que resplandece en cada mente que habita el tiempo y palpita el mundo, salud a ello y a las manos que escriben lo que el corazón, la mente y la conciencia le murmuran, dicen o gritan a cada instante

     

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